(Adviento)
A QUE NO ME ADIVINA

A que no me adivina quién viene a mi casa esta noche.
A que no me adivina quién viene a dividir el pan.
A que no me adivina quién pinta de rojo la pascua
y la hace brillar.
A que no me adivina quién viene a traernos la paz.

Es un hombre que partió hace tiempo con 33 años.
Es un hombre que se vuelve niño cada Navidad.
Es un hombre que es símbolo eterno de vida, esperanza
de fe y hermandad.
Es un hombre que venció la muerte con tan sólo amar.

Diga usted, señor, si esta noche es Navidad,
¿quién es ese peregrino que a nosotros llegará?
Diga usted, señor, si esta noche es Navidad,
¿quién es ese que regala Amor, Alegría y Paz?


A que no me adivina quién viene a encender una estrella;
a hermanar a los hombres y hablarnos de la libertad.
A que no me adivina quién viene haciéndose vino,
haciéndose pan,
a tomar los cansancios del mundo para descansar.

Es un hombre que anda los caminos humilde y valiente.
Es un hombre que nunca termina de hablarnos de amor.
Es un verbo que se vuelve carne y acampa en la casa
de algún labrador;
es un hombre que encarna la viva presencia de Dios.