(Ofrendas)
HAZ QUE VIVAMOS EN TU AMOR


Siempre nos ama el Señor, como nadie nos amó.
Él nos guía sin cesar por las sendas de la luz.
En su pan al compartir, nos entrega así su amor.
Es el pan de la unidad, el pan de Dios.

Es mi cuerpo, coman todos de Él.
Es mi sangre, que doy a beber.
Porque soy la Vida, porque soy Amor.
¡Oh, Señor! Haz que vivamos en tu amor.


Siempre nos ama el Señor, como nadie nos amó.
Para la gente del pueblo era el hijo de José.
Como lo hacen sus amigos, con sus manos trabajó.
Él conoce del obrero su dolor.

Siempre nos ama el Señor, como nadie nos amó.
Al hambriento le da el pan, al cautivo, libertad;
a los ciegos da la luz, al sediento de beber.
Soy el Dios que de los pobres me acordé.

Siempre nos ama el Señor, como nadie nos amó.
Tan sublime era su amor, que murió sobre la cruz.
Esta prueba de un amor que nadie nunca nos dio,
es del hombre, que al morir, fue vencedor.

Siempre nos ama el Señor, como nadie nos amó.
Nos entrega por amor y nos hace renacer.
Los cristianos de este mundo de su Cuerpo miembros son,
nadie puede separarnos de su amor.